Quienes trabajan hoy con curvadoras de tubos se enfrentan cada vez más a un problema concreto: la alta rotación de operadores y la creciente dificultad para encontrar personal especializado.
En este contexto, la inteligencia artificial puede representar una ayuda valiosa, ya que reduce la dependencia de la experiencia individual y hace que el proceso sea más repetible y controlable.
Pero ¿cómo es posible todo esto?